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 Foto: getty images

La organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) declaró al 1 de junio como el Día Mundial de la Leche. Hace once años se estableció esta fecha de forma simbólica con el propósito de incentivar el consumo de lácteos en todo el planeta por ser uno de los alimentos fundamentales en la dieta de las personas.

A nivel mundial, se producen cerca de 750 millones de toneladas diarias de leche. Un tercio se consume cruda – sin pausterizar ni envasar – generando daños a la salud ya que no se eliminan las bacterias. El consumo mundial por año es de 104 litros por persona. Sin embargo, la cifra aumenta a 244 litros en países desarrollados. En el caso de Argentina, se consumen 210 litros anuales per cápita, pero no se ingiere tanta leche fluida, sino en sus derivados como el yogur y los quesos.

Beneficios de la leche

Los productos lácteos son muy beneficiosos en la primera etapa de la vida. Según la Licenciada en Nutrición, Patricia Giacomelli, estos productos son alimentos de alto valor nutritivo porque generan proteínas que contienen los aminoácidos esenciales para el organismo. Y afirma: “Además contienen calcio, que es esencial en la época de crecimiento, especialmente durante el embarazo y la lactancia”.

Al respecto, la Lic. en Nutrición Sandra Costa dice: “Durante el embarazo es recomendable consumir cuatro vasos de leche por día. En ese período se está desarrollando un ser, se forman tejidos y además la leche aporta a la protección inmunológica del bebé”.

En cambio, a partir de la adolescencia es recomendable consumir tres vasos por día de leche y en la juventud y adultez sólo dos.

¿Está sobrevaluado su consumo?

El Dr. Lucio Tennina, si bien expresa que el consumo de lácteos es importante sobre todo en época de la lactancia, considera que está sobrevalorado su consumo: “Cuando una persona termina de lactar, es un alimento más en su dieta que no debe ser tomado con tanta importancia. No voy a hacer una apología de la leche, porque creo que está sobrevalorada, una cosa es tomar un café con leche y otra, es tomar leche todo el día”.

Además, Tennina confirma que un adolescente no debe reemplazar un jugo de naranja en su merienda por tomar un vaso de leche ya que es mucho más necesaria, a veces, la vitamina de la fruta que la del lácteo.

¿Quién no puede ingerirla?

Según la Lic. Sandra Costa, las personas que tienen intolerancia láctica, debido a un déficit de lactasa – enzima que permite la absorción de la lactosa a nivel intestinal- pueden tomar yogures y quesos, ya que en estos productos la lactosa está fermentada para asegurar una ingesta de calcio adecuada.

Por otro lado, la Lic. Giacomelli aclara que en los años de la menopausia, el consumo elevado de lácteos disminuye la pérdida de densidad mineral. Y agrega que tampoco es recomendable para personas con niveles altos de colesterol u obesos; en esos casos la ingesta de lácteos se puede hacer en forma de descremados.

Se puede afirmar que el consumo de lácteos aporta calorías requeridas a diario por el ser humano, proteínas formadoras de tejidos, vitamina A y B, y minerales como el magnesio y el potasio. Eso sí, es muy importante consumir leche o sus derivados en cantidades justas de acuerdo a la edad de la persona y los respectivos problemas de salud.

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