Que artículo más curioso, no tiene nada que ver con la intolerancia a la lactosa, pero merece la pena recordar viejos tiempos, que seguro que esbozais alguna sonrisa, ¿no?

El otro día, mientras ordenaba algunas viejas fotografías pronto me llamó la atención una de un cumpleaños de esos que todavía se celebraban en casa con los vecinos y amigos del colegio. Sandwiches, la correspondiente tarta casera con pisos y pisos de galletas cuadradas con natillas y chocolate, refrescos de varios tipos, muchos pequeños con cara de circunstancia en una fiesta de cumpleaños a la que casi se vieron obligados a ir porque el anfitrión había asistido al tuyo, y de fondo un detalle que me llamó la atención, una caja de Froot Loops. Para quien no sepa qué es, se trataba de una marca de cereales que comercializaba Kellogg’s, tipo anillo (parecidos a los triskys) de sabor dulce y con una variedad cromática que entusiasmaba al echarlos en el tazón para un desayuno. Hablo en pasado porque la multinacional retiró del mercado español ese paquete rojo que tenía como mascota un elegante tucán. En otras partes del planeta aún puede degustarse este preciado manjar. Haciendo memoria han sido varios los productos que han sido retirados tras un largo tiempo en los mercados o bien han durado un suspiro en las estanterías. Por la misma época, de los Froot Loops, primero como PMI, y luego como Pascual afloraron por las despensas unos cuantos tipos de cereales con nombres pegadizos y que competían en las tiendas patrias con buen resultado con la todopoderosa Kellogg’s. Los más célebres eran los Ñampa-Zampa y los Trogloditos. Los primeros, eran arroz inflado chocolateado. Tres piratas, después un pirata, y en PMI un tiburón pirata, coronaron los paquetes vigilando su tesoro de arroz y chocolate. Los segundos eran trigo inflado con miel. Su mascota era un dinosaurio verde, que se apresuraba a tomar su ración de dulces cereales. Anteriormente varios trogloditas de las cavernas custodiaban cada paquete. Pascual eliminó de su repertorio estos célebres cereales. Ahora oferta otros pero dirigidos a un público diferente.
Otro de esos productos fracasados fue Cherry Coke. Para quien no conozca el producto era un refresco parecido a la Coca-Cola pero con sabor a cereza (parecida al Dr. Pepper) y su lanzamiento en España en los 90 causó gran expectación. Coca Cola se gastó un capital en la publicidad que debía llevar a los jóvenes del país a “hacer algo diferente” la música que acompañaba el anuncio se convirtió también en un hit en la época. Duró aproximadamente dos años en el mercado español. Aún es posible encontrarla en algunas tiendas y supermercados españoles importadas desde Reino Unido o Estados Unidos. Fue una gran pérdida.

Sin salir del mundillo de los refrescos, también fue una innovación en el mercado el lanzamiento (en la misma época que Cherry Coke) de Sprin Go, exacto, ese refresco que contenía “una pizca de alcohol”. El experimento fue efímero y no obtuvo la respuesta que se esperaba de una bebida que no llegaba a cubata ni por asomo, pero que tampoco era un refresco para todos los públicos pues llevaba algo de alcohol. Más adelante Pepsi propuso varias novedades: Pepsi Max, Pepsi Twist, Pepsi Boom y Pepsi Crystal. La más especial de todas fue Pepsi crystal, un refresco del que se aseguraba que tenía el mismo sabor que una Pepsi normal pero teniendo el color del agua. Esto es, un refresco parecido a una gaseosa,(o casera blanca), con sabor a Pepsi pero sin su color…supuso un fracaso. Hace poco Pepsi anunciaba que iba a lanzar un producto que reinventaba su crystal con una nueva fórmula y ahora bajo el nombre de Pepsi clear. No sabemos cómo reaccionará el público.
Un experimento parecido, pero a la inversa, fue el que hizo Coca-Cola con Aquarius al lanzar Aquarius cola. El consumidor seguía asociando Aquarius a dos sabores cítricos: la naranja y el limón. Además, un producto isotónico como el Aquarius estaba asociado por excelencia al deporte y la vida sana, y ver una botella con el color propio de la Coca-Cola no acabó de cuajar en el usuario pese a llevar la misma composición que sus embotellados o enlatados hermanos.
¿Y qué decir de Yoplait?, ¿os trae algún recuerdo? Seguro que sí. En 2001, tras 30 años de deleitar los paladares tras la comida, la empresa anunciaba que cerraba la única planta que producía productos de la marca en España, y por lo tanto abandonaba el mercado español. Aquel logotipo con una florecilla desapareció de los frigoríficos y llamaba a un nuevo orden lácteo en el mercado español. Todo un clásico. Francia, EEUU, Portugal, Reino Unido, Noruega, Irlanda o Corea, son algunos de los sitios donde aún se pueden lamer tapas y saborear su variedad de postres.

Otro apartado importante lo ocupan las célebres bolsas de patatas que pasaron a mejor vida y que siempre serán recordadas y sobre las que ya hablamos en un post. A destacar los Drakis, los Doritos Sour & cream, los Fistros…

En un mercado vertiginoso y con consumidores exigentes, caprichosos y a veces con comportamientos imprevisibles, probablemente en un futuro cercano, al ver alguna foto de la colección me acuerde con nostalgia de algún producto ya extinto. Como ocurre en muchos de los casos mencionados, la importación o buscar en el extranjero se convierten en las dos opciones reales de volver a degustarlos. ¿Cuál será el próximo en evaporarse de nuestro mercado?

Fuente: Cuchillo y Tenedor

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