Hoy en día existen muchos productos especiales que ayudan a pasar un buen rato a los que padecen estas enfermedades. Y cada vez es más fácil encontrar bares y restaurantes que ofertan menús especiales que cubren sus necesidades.

Los celíacos, los diabéticos y los intolerantes a la lactosa no lo tienen tan fácil a la hora de irse de vacaciones. La estricta dieta que tienen que seguir hace que comer fuera de casa se convierta en un incordio. Pero que no se puedan tomar ciertos alimentos no tiene por qué impedir hacer una vida completamente normal. Antes comer fuera de casa era una auténtica odisea, pero en la actualidad, hay más de 200 restaurantes repartidos por toda España en los que celíacos, los intolerantes a la lactosa y diabéticos pueden degustar distintos manjares. Además, cualquier restaurante dispone de por sí una carta de platos sin gluten, sin lactosa y sin azúcar.

Los consejos que dan asociaciones en sus páginas web para comer fuera sin preocupaciones son muy simples: decir en el restaurante la enfermedad que se padece, explicar qué es lo que se puede comer y lo que no, y preguntarle al camarero o al cocinero por los ingredientes de los platos que se sirven. A la hora de viajar a lugares en donde encontrar los productos adecuados para seguir la dieta va a ser difícil, lo mejor es llevar provisiones. Y si se viaja al extranjero conviene ponerse en contacto con la asociación correspondiente del país de destino.

Pero los alimentos no son los únicos causantes de problemas a las personas que padecen estas enfermedades. Y es que, la diferencia de precios de estos productos con respecto a los del consumo habitual de cualquier persona, es abismal, sobre todo, en el caso de los celíacos y de los intolerantes a la lactosa. Por ejemplo, el pan de molde sin gluten puede llegar a costar 3 euros, frente a los 1,50 euros de uno normal, el precio de un paquete de harina sin gluten cuesta 4 euros, lo que contrasta con los 0,40 céntimos de la harina normal. Lo mismo sucede con los productos sin lactosa, un pack de 4 yogures puede alcanzar los 2 euros, cuando cualquiera puede conseguir un pack de 8 por un euro. Así, la cesta de la compra con lo básico se convierte en un lujo para ellos.

Las distintas asociaciones de estas enfermedades llevan años luchando por conseguir subvenciones para todos los que padecen estas enfermedades. Mientras que en Europa y en el resto del mundo existen ayudas económicas, en España, son pocas las Comunidades Autónomas que gozan de algún tipo de subvención.

fuente: El Faro de Vigo

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